Poemas para el amor
Particularmente no soy una gran
conocedora del género poético. Sé cosas muy básicas en cuanto a este tema. Sin
embargo, he leído un libro muy interesante de poemas que exaltan el tema del
amor de una manera maravillosa. Pienso que no es necesario ser un gran
conocedor del tema para sentir y vivir cada uno de estos poemas. Les voy a
dejar una pequeña selección. Espero que sean de su agrado, aunque sean pocos.
El primero está dedicado a la satisfacción del amor:

Se miran, se presienten, se desean,
se acarician, se besan, se desnudan,
se respiran, se acuestan, se olfatean,
se penetran, se chupan, se desnudan,
se adormecen, despiertan, se iluminan,
se codician, se palpan, se fascinan,
se mastican, se gustan, se babean,
se confunden, se acoplan, se disgregan,
se aletargan, fallecen, se reintegran,
se distienden, se enarcan, se menean,
se retuercen, se estiran, se caldean,
se estrangulan, se aprietan, se estremecen,
se tantean, se juntan, desfallecen,
se repelen, se enervan, se apetecen,
se acometen, se enlazan, se entrechocan,
se agazapan, se apresan, se dislocan,
se perforan, se incrustan, se acribillan,
se remachan, se injertan, se atornillan,
se desmayan, reviven, resplandecen,
se contemplan, se inflaman, se enloquecen,
se derriten, se sueldan, se calcinan,
se desgarran, se muerden, se asesinan,
resucitan, se buscan, se refriegan,
se rehúyen, se evaden y se entrega.
Al amor comprometido y, de igual forma, correspondido y eterno.
A mi querido amante y esposo. Anne Bradstreet.
Si alguna vez dos fueron uno, sin duda nosotros.
Si hombre alguno fue amado por su esposa, entonces tú.
Si esposa alguna fue dichosa con un hombre,
Compárense conmigo las demás, si pueden.
Aprecio tu amor más que todas las minas de oro
Y todas las riquezas que guarda el Oriente.
Mi amor es tal que los ríos no pueden extinguirlo,
Ni nada más que amor de ti, recompensarlo;
Tu amor es tal que no hay modo de corresponder;
que los cielos te apremien con largueza les ruego.
Vivamos pues perseverando en el amor, para
que cuando no vivamos más, vivamos para siempre.
La magia de tener al ser amado

Cuando dormida, tú. Juan Ramón Jiménez.
Cuando, dormida, tú, me hecho en tu alma
y escucho, en mi oído
en tu pecho desnudo,
tu corazón tranquilo, me parece
que, en su latir hondo, sorprendo
el secreto del centro
del mundo. Me parece
que legiones de ángeles,
en caballos celestes
-como cuando, en la alta
noche escuchamos, sin aliento
y el oído en la tierra,
trotes distantes que no llegan nunca-,
que legiones de ángeles,
vienen por ti, de lejos
-como los Reyes Magos
al nacimiento eterno
de nuestro amor-,
vienen por ti, de lejos,
a traerme, en tu ensueño,
el secreto del centro
del cielo.
Y, por último, se le cantó a la eternidad del amor.
Talismán. Juan Gustavo Cobo Borda
Cómo dejarte sola
en medio del mundo
si todavía estás
convaleciente de amor.
Cómo decirte adiós
aun por poco tiempo,
si el largo verano
nos ha debilitado en exceso.
Cuidamos de nuestro recién nacido amor
en pequeños hoteles, a la orilla de la carretera.
Lo fortalecimos, exponiéndolo al sol
de esos pueblos que bostezan.
Lo vimos caminar ligero
por entre la blancura de una plaza desierta.
Finalmente lo llevamos al verde cementerio
para que allí los muertos lo bendijeran.
Fue así como nuestro amor se volvió enérgico y travieso.
Capaz incluso de resistir la ausencia.
Es posible que el lenguaje no llegue a explicar todo lo que el espíritu del hombre guarda. Sin embargo, la poesía se acerca a manifestar las emociones de una forma única.
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